Einstein decía que “la ciencia sin religión está coja, y que la religión sin ciencia, ciega”. Pero, tras los nuevos argumentos de Stephen Hawking en su último libro –en el que descarta la existencia divina del cosmos–, una mayoría de los físicos consultados piensa que la ciencia cada vez está menos coja. Sin embargo, el debate sobre la complementariedad del conocimiento que aporta la ciencia y la religión no podrá cerrarse nunca. Al menos, mientras la ciencia no pueda dar respuestas a todo, como sí hacen los enfoques religiosos o dogmáticos.La imposibilidad de cerrar el debate se debe lisa y llanamente a que la ciencia es la manera de comprender la realidad sin la ayuda de ningún conocimiento revelado.Dios sólo es una “hipótesis de trabajo”. Por eso, “la ciencia no puede demostrar ni que Dios existe ni que Dios no existe”, dice Jorge Wagensberg, director del área de ciencia y medio ambiente de la Fundació La Caixa. Las personas creyentes siempre podrán tener una última carta para argumentar su posición. “Al concepto de Dios siempre se le puede responsabilizar de las leyes de la naturaleza. El creyente siempre puede aferrarse a la idea de que estas leyes han sido dadas por Dios”, dice Wagensberg. En cambio, el método científico contrasta la realidad. Además, no es una verdad definitiva. Siempre se está construyendo. Cabe el derecho a la rectificación.
En este sentido, el divulgador Eduardo Punset explica que hasta ahora la teoría científica del big bang ha podido ser más fácilmente aceptada por las personas creyentes, porque parte de la base de que la creación del universo tuvo un origen único y surgió de una sola vez. Eso no entra en contradicción con la intervención divina. Pero ahora “cada vez hay más pruebas de que la versión científica sobre el origen del universo estámás cerca de la realidad porque en el caso del método científico se puede probar, y con el método dogmático no”, sentencia.
La historia de los últimos 400 años ha registrado avances científicos, pero la religión sigue teniendo hueco. “La mayor parte del conocimiento sigue sin comprobarse y tiene que consultarse probablemente con Dios. Pero, poco a poco, hay unas cuantas cuestiones que se van comprobando”, agrega. De hecho, “el pensamiento científico, en comparación con el pensamiento dogmático, es muy pequeño, casi irrisorio”; y en el futuro seguirá siendo minoritario, aunque las nuevas comprobaciones y experimentaciones irán rescatando espacios al pensamiento dogmático, añade.
José María Martín Senovilla, catedrático de Física Teórica en la Universidad del País Vasco, afirma rotundamente que ni la religión ni Dios pueden dar respuesta a las incógnitas que gravitan sobre la ciencia. “La religión y subase (dios) son puras necesidades humanas, debidas al desconcierto y al recurrente desamparo que embarga a las personas”, dice.Y de lamisma manera, la ciencia no necesita recurrir a la religión para buscar las últimas explicaciones (de la física, por ejemplo). “La ciencia sigue hoy sin contestar muchas preguntas clave, pero poco a poco, inexorablemente, irá extendiendo su radio de acción, de manera que cada vez serán menos las cosas que queden sin resolver.Y no necesita salirse del método científico para conocer y dominar parte de la naturaleza. Basta mirar a nuestro alrededor para comprenderla.
Hola, recientemente hice un comentario y pregunta sobre qué debemos entender por: “si no se comprueba no existe”, concepto netamente positivista. Mi pregunta se refirió al asunto de cómo podemos estar seguros que todo aquello que no podemos comprobar en la ciencia, es relamente ciencia; por ejemplo: dimensiones enrrolladas, materia oscura, energía oscura, cuerdas, branas, etc. ya que estos atributos ‘raros’ que hoy se le dan al universo (mismos que me recuerdan los atributos que los físicos daban al eter antes de Einstein) me llevan a preguntar ¿realmente existen?. Incluso en geometría ¿existe el punto? ¿como podemos ‘comprobar’ que existe? Si asumimos que el hecho de que ‘es que son axiomas’, o porque le dan congruencia lógica a las teorías, eso los dota de ‘existencia’, entonces cualquier sistema de creencias con congruencia lógica (donde se establecen los -axiomas o dogmas- que le den congruencia lógica a ese sistema) tendría que ser reconocido como tanto como una de estas teorías; eso claro, si nos jactamos de honestidad intelectual y criterio no prejuiciado. ¿Será que de verdad sólo puede existir lo que podamos comprobar de primera mano? esto porque una ‘prueba indirecta’ (y en general cualquier fuente indirecta de información) realmente conllevan un grado de incertidumbre respecto de si realmente ‘demuestra’ lo que suponemos que demuestra; en especial las relativas a las pruebas indirectas de aquello que escapa irremediablemente de nuestro alcance -por el principio de indeterminación- a un escrutinio positivista; lo cual creo yo nos pone en una situación de cierta ‘fe’ si decidimos aceptar esas teorías científicas. Me pregunto porque supongo que no se trata de aceptar por aceptar algo sólo porque tenga pretención de ‘científico’, y rechazar lo que no; pues eso nos haría deshonestos intelectualmente hablando ¿o no?.
Gracias.
Es una gran satisfacción encontrar compañeros de ruta en este desafío de colaborar en la divulgación científica, de mostrar una ciencia desacartonada, curiosa e interesante, al alcance de todos. Te felicito por el blog, Alejandro.
Muchos saludos, Paula.
Buen día. Encontré este blog navegando en la página de 20Blogs y me parece estupendo!! El contenido es increíble y el diseño ni se diga. Muchas felicidades por este espacio que ofrece información de calidad. Suerte y saludos!
Un saludo, y muchas gracias. Creo que podré aprender mucho aquí. Y ser un poco feliz, espero