¿Se puede justificar a Dios por las circunstancias?
La defensa cristiana más popular para explicar los pasajes bíblicos anteriores, es decir que personajes como Josué y Moisés estaban actuando bajo un sistema que Dios ya no aprueba. Según estos cristianos, Dios permitió u ordenó los actos mencionados de Josué y Moisés porque el tiempo y las circunstancias del Antiguo Testamento eran diferentes. Por ejemplo, muchos cristianos sostienen que tales niños cananeos fueron matados porque Dios sabía que iban a poner en peligro a los israelitas una vez que hubieran crecido. Se sostiene también que la muerte de Cristo cambió muchas de las leyes del Antiguo Testamento. Pero estos cristianos no parecen darse cuenta que las defensas cristianas que se basan en el tiempo y en las circunstancias destruyen, aun sin querer, el fundamento moral del cristianismo.
La razón es que si las leyes morales son invariables como dice Agustín y otros teólogos cristianos, entonces el hecho de torturar a un niño debe de ser malo hoy, y también 3000 años atrás. Una ley absoluta no se cambia por el tiempo o las circunstancias. Ciertamente, si una ley es invariable entonces no debe de haber cambiado en primer lugar.
La cuestión más importante es: ¿cómo puede un Dios supuestamente bueno ayer, y hoy, y por todos los siglos aprobar la tortura de infantes ayer pero no hoy? Si matar adultos es algo malo como lo indican los Diez Mandamientos en Éxodo 20.13, mucho más lo sería matar niños inocentes, la mayoría de los cuales fueron muertos por la espada o por el fuego, algo que constituye tortura. Además, ¿qué clase de circunstancia puede hacer justa la tortura de niños antes de la muerte de Jesucristo? Si tales niños estaban corrompidos, entonces ¿por qué un Dios todopoderoso no previno su nacimiento?, ¿o por qué no los mató en una forma más misericordiosa? Lógicamente, un Dios absolutamente bueno y todopoderoso no puede haber sido el mismo que mando matar niños en la Biblia.
Además, el hecho que el Nuevo Testamento diga que Jesús cambió las leyes de Moisés no se puede usar como argumento porque primero tenemos que probar que lo que dice el Nuevo Testamento es algo bueno o cierto. También tenemos que probar que el hecho que Jesús supuestamente cambió muchas leyes debe de ser considerado bueno o no. El hecho que los escritos del Nuevo Testamento afirmen que lo que Jesús cambió fue algo bueno, no indica que estos escritos sean correctos en sus ideas.
Tal afirmación cristiana también elimina cualquier argumento en contra de otras religiones y en contra de otros dioses con respecto a lo bueno y lo malo. Es decir, si el tiempo y las circunstancias son los que determinan si algo es bueno o malo, entonces no hay modo de saber cuál de los dioses tiene la razón en cuanto al tiempo y las circunstancias en que algo está permitido. En verdad, el cristiano no puede saber entonces si su Dios está en lo correcto al decir, por ejemplo, que matar a muchos niños si era bueno en el tiempo del Antiguo Testamento.
Considérese de nuevo la cuestión de la poligamia. Según los musulmanes, esto es algo que está perfectamente permitido en el tiempo actual. ¿Cómo puede uno saber si el Dios cristiano está en lo correcto al decir que en el tiempo actual el tener más de una esposa es malo? ¿Cómo se puede determinar si el dios cristiano está correcto acerca del tiempo y las circunstancias, y que el dios del Islam es incorrecto? Así, los argumentos basados en el tiempo producen ideas absurdas porque no tenemos manera de saber cuál dios está en lo correcto acerca del tiempo y las circunstancias en que un acto está permitido.
A la vez, no hay ningún apoyo bíblico para decir que tales prácticas poligamistas fueron permitidas solamente bajo la ley de Moisés. El hecho es que, como lo indica el caso de Abraham que vivió antes de Moisés, casi todas estas prácticas poligamistas existieron antes de la Ley de Moisés. La Ley de Moisés no cambió nada en este respecto.
Uno también debe notar que los judíos no concuerdan con los cristanos en cuanto a si Dios quiere que la ley de Moisés sea observada en el presente. Según los judíos, el cristianismo está equivocado en su afirmación que Dios ha cambiado la ley de Moisés (véase Hechos 6.14). Para los judíos, el cristianismo se originó con libertinos como Jesús y Pablo que no se querían someter a las leyes que Dios ordenó a Moisés, y así los cristianos desarrollaron el concepto que Dios había cambiado las leyes.
¿Es algo bueno en sí, o es bueno porque Dios lo dice?
En verdad, pues, se puede ver que la sencilla creencia en un dios no garantiza la aceptancia de una regla absoluta. Si examinamos la idea del origen de la moralidad, encontramos además que es lógicamente imposible demostrar que la moralidad deriva de algo más que intereses humanos.
Para ilustrar nuestro punto, debemos de comenzar con algo expuesto por Platón (429-347 a.C.), el gran filósofo de la Grecia antigua, en su obra llamada Eutrifo. El fue uno de los primeros filósofos que expuso el dilema lógico: ¿qué ocurre cuando uno intenta saber si algo es bueno, porque un dios dice que es bueno, o si algo es bueno en sí? Esta es una pregunta problemática para alguien que cree en un dios que creó todo, incluyendo las leyes morales.
Si algo es bueno o malo en sí, por ejemplo, esto sería como decir que 1 + 1 es 2 en sí mismo. Así como 1 + 1 es 2 en sí mismo, decir que algo es bueno en sí mismo sería decir que no puede ser de otra manera. El teólogo cristiano Pearlman dice, acerca de cosas que son ciertas en sí mismas, que aun Dios no:
“puede hacer o hará cosa alguna contraria a su propia naturaleza, mentir o robar; o que no hará una cosa absurda o contradictoria o antinómica, como por ejemplo un círculo triangular o agua seca”.
Y así como Dios no puede hacer que 1 +1 sea 2 en un tiempo pero no en otro, si algo es bueno o malo en sí, Dios tampoco podría pronunciar que algo es bueno en un tiempo pero malo en otro. Además, si todo es bueno o malo en sí, entonces uno tiene que concluir que Dios mismo tiene que obedecer las leyes morales que él no estableció.
Pero si algo es bueno en sí (así como 1 +1 es 2), entonces el cristiano tiene que enfrentarse al hecho que lo que el cristianismo llama bueno o malo ha cambiado a través del tiempo. Ya hemos expuesto los cambios que han sucedido en cuanto al matar infantes y la esclavitud. ¿Cambiaron estas reglas de ser buenas y malas de por sí, o porque Dios lo decidió? Si Dios cambia las leyes por hacer un favor al hombre, entonces Dios no es soberano y absoluto, pues sería el hombre el que hace a Dios cambiar las leyes. Si Dios mandó hacer algo que es malo en sí, entonces uno tiene que concluir que Dios no siempre hace cosas buenas, o que cambia las leyes cuando le parece.
Por otro lado, si lo que es bueno o malo depende de la pura voluntad de Dios, tampoco podría uno nunca saber si Dios cambia de forma de pensar. El cambiar de forma de pensar de un día al otro, podría considerarse bueno por Dios si le place hacerlo. Si lo que se llama bueno depende de la pura voluntad de Dios, entonces es lógicamente posible que mañana él declare que torturar niños sea bueno. Si Dios decide mañana que decir mentiras es bueno, entonces es lo que será tomado por bueno. También Dios podría decidir de un día al otro que todo lo que se llama bueno en la Biblia ya no va a ser bueno, y si alguien sigue la Biblia se va ir al infierno.
Un cristiano diría que el Dios cristiano nunca cambiaría de pensar de un día para otro porque Dios es el mismo ayer, y hoy, y por todos los siglos. Pero ¿cómo puede saber uno si Dios decide que mentir al ser humano es bueno? ¿Y cómo puede saber uno que Dios estaba diciendo la verdad cuando supuestamente dijo que el era el mismo ayer, y hoy, y por todos los siglos? El hecho que el hombre piense que es importante que Dios sea el mismo en todos los tiempos, no prueba que ser el mismo en todos los tiempos es importante para Dios. En fin, si algo es bueno o malo por la pura voluntad de Dios, nunca podría el ser humano saber que piensa Dios que es bueno hoy.
De hecho, en 2 Samuel 24.1 uno encuentra que aún en la Biblia tal acontecimiento es posible. El pasaje dice:
“Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel e incitó a David contra ellos a que dijese: Vé, haz un censo de Israel y de Judá”.
El idioma original (hebreo) es aún más explícito en indicar que fue Dios el que dijo a David: “vé, haz un censo de Israel y de Judá.” Si se lee más adelante es claro que Dios incitó a David a cometer un pecado. En el versículo 10, David se arrepintió de haber mandado hacer el censo, y Dios lo castigó por haber hecho el censo. ¿Cómo es que David es culpable por algo que Dios lo movió a hacer? Si Dios lo incitó, entonces David no tuvo libre albedrío en esta ocasión.
Es improbable que David haya hecho esto por su propia cuenta, pues entonces Dios no tendría que incitarlo. En verdad, en el versículo 16 dice: “Jehová se arrepintió de aquel mal”. ¿Cómo es que alguien se puede arrepentir de un mal si es que no cometió un mal, y cómo es que un Dios absolutamente bueno puede cometer un mal en primer lugar? La definición de alguien absolutamente bueno es que es alguien que no comete ningún mal. Así que, contrario a lo que dicen Agustín y otros cristianos, Dios no siempre sigue leyes invariables según este pasaje.
Como hemos mencionado, las religiones del mundo frecuentemente tienen diferentes conceptos de lo que es bueno y lo que es malo, y casi siempre afirman que tales conceptos fueron revelados por el dios de esa o aquella religión. Así que el ser humano no puede probar que su concepto de lo bueno y lo malo viene de un solo Dios que es el mismo ayer, y hoy, y por todos los siglos. Claramente, no hay modo de saber cual dios, de todos los que se dicen existir, tiene la razón en cuanto a lo que se llama bueno, y lo que se llama malo.
El ser humano siempre decide lo bueno y lo malo
La verdad es que uno no puede escapar a la conclusión que el ser humano es el único juez de lo que se llama bueno y malo. Vamos a suponer, por ejemplo, que digamos que lo que el Dios cristiano llama bueno es lo bueno. Pero al decir esto, entonces es el ser humano el que decide que ese es un criterio bueno. Es decir, es el ser humano el que ha decidido que lo que Dios llama bueno sea bueno. El puro hecho que el ser humano diga que lo que Dios llama bueno es lo bueno, establece al ser humano como el primero y el último juez de lo que va a ser llamado bueno. No hay modo de escapar de este círculo lógico.
Aun el decir que Dios es bueno, presupone que el ser humano ya tiene una idea de lo que es ser bueno. Si el ser humano dice que el concepto de lo bueno y lo malo es puesto en su alma por Dios, tampoco se gana mucho. Aun si esto fuese cierto, siempre termina siendo el ser humano el que afirma que un concepto puesto por Dios en el alma es bueno. Al hacer esto, el ser humano es el primero en decidir lo que se llama bueno o malo. Ya que no todos los seres humanos concuerdan acerca de lo que es bueno o no, entonces tampoco puede uno saber cual ser humano está interpretando correctamente lo que Dios supuestamente puso en su alma.
Igualmente, los personajes bíblicos que hablan sobre el bien y el mal están solamente expresando su opinión. Incluso si ellos dicen que Dios les dijo lo que era bueno o malo, ellos tienen que haber formado una opinión sobre lo bueno y lo malo antes de poder saber que lo que Dios supuestamente dijo era bueno o malo. Pero el hecho que tales personajes crean que sus opiniones morales concuerdan con las de Dios no prueba que esas opiniones sean correctas. En fin, siempre es el ser humano el que decide lo que se considera bueno o malo.
En cuanto al principio de su escrito sobre la matanza de niños en el antiguo testamento, le digo que en el Diluvio aun se mataron mas niños inocentes si, pero que hubieran hecho miles o decena de miles o millones de niños sin su padres que les alimentaran y cuidaran sin nadie que les atendiera? hubieran tenido una muerte peor