¿Por qué Marte es de color rojo?

La respuesta a la pregunta de ¿por qué Marte es de color rojo?, es porque el planeta se encuentra cubierto de herrumbre, de óxido de hierro para ser más exacto. El óxido de hierro es sencillamente un polvo que recubre toda su superficie a distintas profundidades. Este polvo es arrastrado por el viento y está presente en su atmósfera, la cual refleja la región roja del espectro visible y por esta razón se nos presenta Marte como el planeta rojo.
Sin embargo, esta respuesta abreviada no nos dice de donde procede el óxido de hierro. En la superficie de Marte hay un alto porcentaje de óxido de hierro que no existe en otros planetas. El origen exacto no se conoce, pero muchos científicos creen que procede de erupciones volcánicas que tuvieron lugar en el pasado por todo el planeta. Cuando la radiación y el viento solar rompen las moléculas de agua presentes en la atmósfera marciana, el oxígeno liberado interacciona con el hierro y lo oxida. Este proceso se ha desarrollado durante  miles de millones de años durante toda la superficie del planeta. Los científicos tiene dos teorías acerca de cómo el polvo rojo de óxido de hierro tuvo tanto espesor y se diseminó tan ampliamente por toda la superficie.
Para la primera teoría hay que  remontarse a los primeros 50-500 millones de años del Sistema Solar. Científicos de la NASA y varios más, creen que Marte era un planeta húmedo y caliente en las primeras etapas de su evolución. Basan ésta suposición en la información recogida por sondas espaciales en órbita y en la superficie del planeta, acerca de los minerales presentes y varios aspectos más. La abundancia de agua en el Marte primigenio  podría haber desencadenado el proceso de oxidación. Las diminutas partículas de polvo levantadas de la superficie junto con el agua al evaporarse, podrían haber vuelto a depositarse  alrededor de todo el planetas con la lluvia.
Una teoría más reciente pero que cuenta con menos apoyos, está basada en la información enviada por la misión Pathfinder. Esta nave espacial ha encontrado que el suelo marciano contiene bastante más hierro que las rocas, sugiriéndose que parte del hierro presente en la superficie procede de los meteoritos. Esto indujo a Albert Yen del Jet Propulsión Laboratory a teorizar de que no era necesario de que hubiera agua presente para oxidar el hierro de los meteoritos. Para demostrar su teoría, cogió un trozo de 100 miligramos de labradorita (un mineral común en el suelo marciano) y lo expuso a los gases habituales de la atmósfera marciana y a temperaturas propias de su superficie, procediendo a continuación a bombardearlo con radiación ultravioleta al igual que ocurre en Marte. Después de una semana, analizó la muestra tratando de encontrar moléculas de oxígeno cargadas negativamente (superóxidos) que fueran capaces de ocasionar la oxidación del hierro en ausencia de agua, y encontró lo que predijo. El problema de ésta teoría es de que precisaba más tiempo que la existencia del Sistema Solar para cubrir la totalidad del planeta, por lo que es probable que ambas teorías sean correctas hasta cierto punto y se combinen para generar el color rojizo que percibimos de Marte hoy día.
Muchos astrobiólogos no admiten que el Dr Yen pueda tener razón, puesto que podría refutar la creencia de que existió agua líquida en Marte, inhabilitando sus propias teorías. Cualquiera que sea el mecanismo, lo cierto es que Marte está recubierto de una capa de óxido de hierro que es la responsable de su color rojizo.

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